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Directora del Granma acusa a Oscar Sánchez Serra de «doble moral» y dice «no fasteará más en su vida»

Yailín Orta Oscar Sánchez

La directora del diario Granma, Yailín Orta confirmó a la agencia DDR esta tarde, que lo sucedido en su oficina con su subdirector, Oscar Sánchez Serra, fue cierto y que sucedió tal y como nos fue contado.

Según Yailín, ya ella se encuentra harta del «doble moral de Oscarito», y que por eso lo mandó a llamar «a lo cortico» delante de varios testigos para que este le dijera en su cara, todo lo que él se encontraba diciendo a sus espaldas por los pasillos.

«Es cierto que él ya no me soporta como yo a él tampoco lo soporto», expresó Yailín a DDR.

«Pero porque él haya sido chicharrón de Frank Agüero desde Bastión y luego en Granma; y haya sido chicharrón de Lázaro Barredo y de Pelayo, y que además le guste, lo disfrute, y soporte desde toda la vida ser un eterno segundón, no tengo yo porqué metérmelo con papas,» dijo Yailín algo molesta.

«Si aquellos le mantuvieron el estatus, conmigo que no cuente,» expresó algo descompuesta.

«Yo sí le dije en su cara que era un doble moral y que conmigo no iba a fastear más en su vida», siguió algo alterada Yailín.

Según una fuente de entero crédito, fue el periodista Juvenal Balán, el jefe de Fotografía, quien le fue con el chisme a la directora.

«Juvenal le dijo a Yailín que Oscarito estaba hablando cosas con gente y que eso no le hacía bien al periódico. Por eso, ella lo mandó a buscar y lo dejó sentado un rato en la oficina, donde había dos o tres personas más, entre ellas Juvenal, que estaba to cagao porque temía porque Oscar pensara que él había sido el del chisme,» nos hizo saber la fuente desde ayer en horas de noche.

«Cuando lo tuve frente a frente le dije: estás aquí, con testigos, para que digas todo lo que dices por ahí, «confirmó Yailín a nuestra agencia.

Según la fuente, que estaba acostada en el piso con el oído pegado en la puerta, Oscarito no se amedrentó, y le digo que desde que ella llegó se habían ido una pila de periodistas buenos; que los errores estaban «a pululu» en un diario que tan solo tiene ocho páginas y que ella hacía lo que le daba la gana, y humillaba a todo el mundo.

«Oscarito se zumbó y se mandó, y le dijo que ella hasta se tomaba la atribución de decidir sobre la comida, la piquera y los viajes al exterior. Qué para qué quería subdirectores», siguió diciendo nuestro informante.

Yailín le refutó que hasta ese momento nadie se había quejado, que el único quejoso era él, y Oscarito le dijo que él era el unico con pantalones.

«Ahí mismo aprovechó Oscarito y le reclamó que ella lo había dejado fuera de los Juegos Panamericanos,» dijo la fuente.

«Ella es tentúa, y bueno, yo creo que tiene padrino en el Comité Central, o es amante de alguien, o algo, porque yo pensé que se iba a rebajar… ¡de eso nada papito! Ahí mismo ella le dijo que tampoco iría a los Olímpicos, ni al Clásico, ni al Super 12 ni nada, porque no le gusta la gente que navega entre dos aguas.»

«Bueno, ahí mismo le tiró en su jeta que «Roma paga a los traidores, pero los desprecia» y que si no lo había mandado antes para casa del Pi… 3,14, era porque César Joel Suárez Pellé, el jefe del departamento ideológico se lo había pedido encarecidamente,» nos expresó la fuente, quien dijo que en ese momento, sintió aparte de cansancio por estar tirada en el suelo con la guataca pegada a la puerta, un poco de miedo porque la cogieran, y aparte del olor a mierda de Juvenal.

«Es más, yo creo que a Juvenal se le quitó el miedo, y el que se cagó fue Oscar,» nos dijo el informante.

«Oscar salió insultado a su oficina, se trancó y al poco rato volvió normal a la oficina de la jefa y yo fui pa allá, a enterarme… y oye, quién te dice a ti que el hombre ¡se disculpó por el exabrupto! ¡Qué tipo más penco tú!».

Yailín confirmó todo lo descrito anteriormente. Expresó además que aparte de las disculpas por el chismorreteo, con razón o sin ella, Oscar le aseguró que a partir de ese momento el se comportaría como todo un obrero ejemplar; que trabajaría como siempre, que redoblaría sus esfuerzos, y que lo haría «sin esperar nada a cambio», aunque reclamó que por favor, no lo dejaran fuera del incremento salarial.

«Ella le dijo que a la primera oportunidad lo liberaba porque no quería verlo más, y Oscarito salió muy cabizbajo murmurando que «Revolución es todo lo que debe ser cambiado, y que Juvenal es una rata pollera y un chivatón de alcantarilla», nos dijo finalmente la fuente, que asegura que si Oscarito no pudo con ella, el resto de los trabajadores qué pueden esperar.

«Los tengo a todos comiendo de mi mano, como los tuve en Juventud Rebelde. Yo soy la Diva, la Potra y la Caballota, y ni Ronquillo puede conmigo,» confirmó Yailín vía telefónica.

Siro Cuartel

Written by Siro Cuartel

Siro Cuartel

Periodista graduado en la FCOM en la Habana y con varios doctorados en USA e Inglaterra. Ha ofrecido conferencias en más de 80 paises acerca de la importancia del humor en el periodismo diario. 45 años de edad, en estos momentos tras su más último divorcio se encuentra viviendo en unos trailers que quedan por Allapatah, en el NW de Miami. Cualquier donación es bien recibida.

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