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Edmundo García: «Siro, la Revolución se defiende con el machete en la mano no con habladurías»

Apenas nos enteramos en la redacción de DDR de lo ocurrido con Edmundo García mi jefe me ordenó que me pusiera las pilas y que localizara al ex presaentador de De La Gran Escena. Sin embargo nadie conocía de su paradero. Lo único que sabíamos y lo supimos ayer en la tarde viendo todos el programa de Alex Otaola, es que Edmundo vivía en una casita muy modesta, en condiciones casi que espartanas y que un amigo lo ayudaba con la renta desde Miami.

«Follow the money«, dijo mi jefe, de pronto y a todos se nos iluminó el bombillo.

Gracias a un contacto que tengo yo en la Western Union, supimos quién era la persona que le manda el dinero a Edmundo; y en eso andabábamos todos cuando de pronto esta mañana mi jefe me alertó vía telefónica:

«Urgente, para Miami. Edmundo ha ido a partirle la cara a Otaola.»

Así que de pronto, y gracias a mi amistad con Karen Reinosa la de Montes de Oca Travel, me vi de pronto sentado en un asiento de un vuelo charter así, de ahora para ahorita, y nada más y nada menos que al lado del mismísimo Edmundo García.

 Siro Cuartel: Edmundo, coño, ¡qué suerte la mía!

Edmundo García: ¿Siro? ¿Siro Cuartel? Contra, disculpa, no te reconocí sin máscara.  Disculpa también la mala cara. No es un momento bueno este en el que me has cogido.

SC: Cierto, disculpa… Bueno, de hecho me encuentro en este avión por eso.

EG: ¿Tú también vas a partirle cara a Otaola? Porque yo… ¡voy a eso!

SC: No, yo estoy como periodista. Voy a cubrir la noticia. Como sabes este es el tema del momento.

EG: Imagino… ¿se habla de mí no? ¿qué se dice? ¿que se murmura de mi priapismo? Raúl Torres me dio unas pastillas, ¿sabes? Gracias a eso fue que pude. He estado muy estresado, créeme.

SC: De eso no escuché nada. Sin embargo…

EG: ¡Se mueve, Siro! ¡Se mueve! Y yo que pensaba… coño, ese Torres no sabe el favor que me ha hecho. Pero, a la verdad, yo no quería verme expuesto así. ¡Qué pena compadre! Sobre todo con María Elvira.

SC: Uffff

EG: Dime, Siro, tú que le sabes al asunto periodístico. ¿Qué crees que pase ahora? ¿Crees que María Elvira vuelva a mirarme a la cara? ¿Que me invite a alguno de sus programas?

SC: Eso… no sucederá, Edmundo. María Elvira no tiene programa. Bueno, tampoco tiene programa político. Shalala se lo destruyó.

EG: ¡Qué pena! Yo necesito limpiar mi imagen.Tal y como limpié la webcam. Siro, ¿qué es lo que tienes ahí?

SC: Una lasagna. Vegetariana.

EG: Wowww ¡qué cosa más rica! Si la cojo…

SC: Ahorita la compartimos. Edmundo, sabes que… chico, mira que hubo gente en Miami que quiso destruirte. Gente… poderosa, y tú resististe firme, a pie de cañón…

EG: Nunca mejor dicho.

SC:… permaneciste… de pie, a pesar de todas las adversidades.

EG: Y de los años…

SC: Yo diría que era… un bastión.

EG: Aún todavía…

SC: Pero, de pronto…

EG: Todo se derrumbó. Lo que Otaola hizo conmigo fue una cosa muy violenta.

SC: Publicó tu foto en la prensa.

EG: La foto de los chats, y el video.

SC: ¡Qué triste! Una figura así, como la tuya. Tú, que te has retratado al lado de los Cinco.

EG: ¡Yo estaba con los Cinco!

SC: ¿?

EG: Es que … Siro, he estado muy solo. La soledad, a veces tiene ganas de acompañar.

SC: Te entiendo. A veces yo…

EG: Hacía 5 meses que no bailaba el muñeco.

SC: Pobre, my dear friend Edmundo.

EG: Entonces vino un pajarito. Un periquito. Como el que aconseja a Maduro.

SC: ¡Siácara! Ese es el espíritu del periquito que se le murió a Otaola.

EG: ¡Yo de eso qué iba a saber! Yo vi que se asomó en mi ventana.Como una paloma, caída del cielo…

SC: ¿ Y trinó?

EG: No, pronunció un nombre. Vaya… a esa hora, …

SC: Ese pájaro es un poco diabólico. Si es el que yo digo, a picotazos le entraba a todo el mundo.

EG: Yo creo que sí. Me metió el diablo en el cuerpo.

SC: ¿Y que nombre te dijo?

EG: El de la chica del chat.

SC: ¿Oh sí? ¿Y cómo se llama ella?

EG: Manuela. Manuelita. Yo… la había conocido hace poco. Incluso, estuve en su casa en días anteriores. Le toqué tres veces a la puerta.

SC: Eso… vaya, ese periquito… ¿no habrá sido el mismo Otaola el que organizó todo eso? ´Pa mí que fue el periquito de Otaola el que se apareció en tu ventana ¿No habrá sido él el que te preparó  esa cama?

EG: ¡Eso es lo que voy a averiguar! ¡Yo sí que no soy Yomil! ¡Yo sí que no soy Bueno! ¡Yo sí que me pongo malo! Ese hombre ha jodido mi carrera. Mi prestigio.

SC: Coño, Otaola no es tan malo. Lo que es chismoso.

EG: Siro, ese hombre es un enredador. ¡Y me las va a pagar!

SC: Ese hombre, no quiso hacerte daño. No le guardes rencor. ¡Acéptalo!

EG: ¡Y no voy a ir solo! Iré acompañado. Cuento con amigos.

SC: ¿Sí? ¿Quiénes? 

EG: Los de la Alianza Martiana. Lesnick anda loco porque le cuente cómo es que yo pude a pesar de los años, mantener esa posición tan firme.

SC: En defensa de la Revolución…

EG: Así es como se defiende la Revolución, Siro. ¡Con el machete en la mano!

SC: ¡Aguerrido!

EG: Él, el tal Zapirain… el Yoanis. ¡Todos gritarán!

SC: Coño, qué pena. Otaola es un luchador también.

EG: Siro, la Revolución se defiende con el machete en la mano, no con habladurías. Ese Otaola es un hablantín.

SC: Bueno, en tu caso… fueron hechos.

EG: Eso es lo que me tiene así, con esta picazón. Incómodo. A ver Siro, que te estás echando mucho para acá. Siéntate bien. ¿Ya estás cómodo?

SC: Más o menos…

EG: Vamos, hombre, abre un poco más las piernas. ¿No te vas a tomar ese refresco?

SC: Sí, claro.

EG: Ay, Siro… si cojo ese refresco… le doy una chupá.

SC: Bueno, a ver, pásame acá tu vaso.

EG: Siro,…

SC: Dime, Edmundo.

EG: Siro, ¡ponte el absorbente en la boca!

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Written by Siro Cuartel

Siro Cuartel

Periodista graduado en la FCOM en la Habana y con varios doctorados en USA e Inglaterra. Ha ofrecido conferencias en más de 80 paises acerca de la importancia del humor en el periodismo diario. 45 años de edad, en estos momentos tras su más último divorcio se encuentra viviendo en unos trailers que quedan por Allapatah, en el NW de Miami. Cualquier donación es bien recibida.

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