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Lázaro Vargas: “Siro, yo solo vendo pan con lechón los domingos. La carne de puerco está perdida.

El mítico tercera base de los Industriales concedió una entrevista exclusiva a Siro Cuartel

Lázaro Vargas
Foto: Cibercuba

TOMADO DEL BLOG DE SIRO CUARTEL

¡Quién me iba a decir a mi que, después de tantos años volvería a conversar con Lázaro Vargas! La última vez que lo vi, andaba él con Víctor Mesa queriendo entrar a la Beca de Fy3ra, a ver – decían – una película en el Piso 8.

Tuvieron la mala fortuna esa noche de que la vieja que estaba en la puerta era un candado. Vaya, la mismísima “Bandera” del cuento de José Martí de La Bailarina Española, había reencarnado en esa custodio de Beca Estudiantil.

– Vamos mi vieja, que Usted nos conoce.

– ¿Yo? Yo no los conozco. Ustedes no son estudiantes de aquí.

– Coño, vieja, que yo soy Víctor Mesa, y él Lázaro Vargas. Peloteros del equipo Cuba. ¿Cómo que Usted no nos conoce?

Yo no veo pelota, fue la respuesta de la vieja. y los exhortó a salir hasta que este mortal, les gestionó la entrada al recinto.

Por eso, al ver a Vargas nuevamente, le recordé el suceso con la esperanza de que vaya, teniendo en cuenta de que yo no vivo en Miami, si no que viajo desde Cuba regularmente, me hiciera una rebajita en el pan con lechón. No que me lo regalara, pero $4 pesos, $3.50…

– Son cinco pesos mi hermano. Dólares, disculpa, me dijo y a continuación me volvió a preguntar el nombre

Lázaro Vargas: Compadre, … entonces, … gracias por lo que aquella vez. Y gracias también por ese bocadito que me compraste. No sabes lo que me ayudas con eso mi socio.

Siro Cuartel: Por nada, por nada.

LV: Cinco por aquí, cinco por allá, voy sumando, y pago el teléfono, el DirecTV… vaya cositas, tú sabes, pa ayudar al chama.

SC: Claro, claro

LV: Coño, también compro comida. Y barata.

SC: ¿En Sedano´s ?

LV: En Presidente. Me conseguí unas rebajitas ahí con Yiki Quintana. Yiki me presentó a Osvaldo. En fin, me gestionaron un descuento. Ese que anuncia Yiki por la TV.

SC: Coño, ¡qué bueno!

LV: Claro, no podía ser menos. ¿Tú sabes cuánta mierda habló ese hombre de mi en la TV? Que si era un pesao. Un sangrón. Que si no tenía ganas de jugar pelota nunca. Que si arrastraba el bate… no, no, era justo que me recompensara. Recuerda que estoy empezando en la lucha esta.

SC: Sí, sí, claro. Yiki es tremendo tipo. Estaba de chofer de Modesto Agüero aquí en Miami, cuando Modesto vino.

LV: Ese sí que fue inteligente. Voló temprano. Digo Yiki…. bueno, Modesto también piró apenas se jubiló. En fin, ¿qué te trae por estos lares?

SC: Vine a entrevistarte

LV: Coño, ¡gracias! Me reconforta… saber que estoy aquí, y que la gente no se olvida de mi.

SC: ¡Cómo olvidar aquel hit tuyo en Parma!

LV: ¡Fui el héroe esa noche! Bueno, el héroe fue Gourriel que empató el juego. Cabrón, se llevó todos los méritos. A mi ni querian abrazarme. Gourriel cará… otro que está aquí, y coronado. Con dos hijos millonarios. Los otros días lo llamé, a ver si quería comprarme unos pancitos con lechón y me dijo: ¿Quién tú eres? Fue duro…. ¿Siro no? Fue duro. A mi me habían hablado de que a la gente en Miami los atacaba la amnesia. Quiero decirte que lo viví.

SC: ¿Con Lourdes?

LV: No, con El Duque. Antes. En el 2013, cuando vinimos a jugar aquí. Coño, pobrecito El Duque. Le dio fuerte. No se acordaba ni de mi, ni de Medina, ni de Ferreiro… ¡ni de Capiró se acordó, compadre! Pobrecito. El que sí se acordó de mi fue Centurión, compadre. ¿Te acuerdas de Centurión?

SC: Sí, claro, como no acordarme. Yo era chiquito, pero sí, me acuerdo. Pobrecito…

LV: ¡Pobrecito nada! ¡Tremendo billete que se echó! Pero bueno, está cumpliendo con la sociedad. Le echaron una pila de años. Pero bueno, está bien. Dentro de la cárcel, digo. Come bien, y además tiene ciertas prerrogativas carcelarias. Tú sabes que él es un cómico. Allá dentro se ha hecho amigo hasta de los guardias. Hace shows, cobra por eso incluso. Fíjate que me hizo un pedido. Un pedido de pan con lechón, pero ¿quién hace un Delivery de Homestead, hasta donde está Centurión? En fin hablamos.

SC: ¿Qué más te dijo?

LV. Eso… me felicitó, y me dijo: “Lachy – así me dice él – no sigas mis pasos. Has lo que tengas que hacer, pero has lo correcto. Cuida tu salud, y no te metas en lo de Medicaid.”

SC: ¡Qué buenos consejos! Bueno, deja seguir… a ver, ¿estás aquí todos los días?

LV: Solo los domingos, Siro. La carne de puerco está perdida, aunque aquí en Homestead se consigue más barata. Es una jodedera. Aquí mismo, mira a tu alrededor, ¿ves algún agromercado de esos que hay allá en La Habana?

SC: La verdad es que no.

LV: Y otra, cosa, ¡los inspectores! Me tienen un poco sofocao

SC: Ufff, aquí sí que son duros. Te cierran esto en un 2×3, y te meten unas multas…

LV: ¿Y los del Porcino? A cada rato vienen.

SC: ¿A traerte un puerquito?

LV: Más bien a quitarme…. esa gente no cambia compadre. Y uno, pa que lo dejen tranquilo, en la lucha, les regala un pancito con lechón… dos, vaya cuatro. Pero ya están viniendo en parejita; lo que son ocho panes con lechón. Hay uno ahí, americano, Peter se llama. Es adúltero, tiene dos suegras. Como sospecharás son dos familias entonces. Con ese cabrón se me van doce panes.

SC: Y uno pensaba que esas cosas, no se veían aquí.

LV: Miami es una extensión de Cuba, Siro. Te lo digo yo, que vivo aquí.

SC: Entonces, pa ir terminando… y entendiendo. ¿Dices que la carne de puerco está perdida?

LV: Sí, y la cebolla, y el ajo. Y los limones. El pan…. se resuelve. Vaya. Pero bueno, esto es pa ir tirando… nada definitivo. Cuando el chama llegue a las Grandes, voy tumbando. Gourriel va a saber quién soy yo. Yo no soy menos que Gourriel. Cada cosa a su tiempo. Ya llegaré yo a la cima. Siro, dame un chance ahí pa cerrar aquí el techo este.

SC: Bueno, la verdad es que ha sido un placer, volverte a ver. Por cierto, que no te pregunté. ¿ Y Víctor? ¿Se te ha hecho esquivo al igual que Gourriel?

LV: ¡Víctor es mi hermano! El pobre, quiere que la piedra de aceite. Los otros días lo llamé y le dije: mi hermano, las matas de peras no dan aguacate. Él… muy reflexivo, escuchó todos mis consejos. Me dijo que estaba gestionando una pincha… de entrenador, que si aparecía algo, me avisaba. Por donde entre yo, entras tú. Así me dijo.

SC: ¡Qué bueno!

LV: Vilanova también me llamó. Ese sí está de entrenador. Me dijo: “Vargas, tranquilo, que tú sabes que yo siempre te puse en el line-up

SC: Ese viejo no destiñe.

LV: Pero se arruga. Me mandó una foto. Parece que el equipo de Metropolitanos le pasó por encima.

SC: Entonces… te han llamado. La gente está pendiente de ti.

LV: Sí, sí. No puedo quejarme. Me han llamado hasta las nuevas generaciones. Francys Romero, Yordano Carmona, Yusseff Díaz. No los conocía. Incluso pensé que me llamaban pa pedirme algo. Eso me preocupó. ¿Qué mierda les iba a dar yo? Bueno, sí, un pan con lechón.

SC: O una entrevista…

LV: Es posible…. a ver, dame un chance pa sacar el carrito. Oye, Siro, al que sí no le voy a dar una entrevista es al Vikingo Martell ese. Coño, compadre, ¡mira que yo soy sangrón! Bueno, eso decía Yiki; pero ese Vikingo me ganó compadre. ¡Qué aguante tiene ese Jorgito Ebro! ¡Cómo habla cacafuaca ese Vikingo! Y pa colmo, es feo.

SC: Jjjjjjj

LV: Bueno, muchacho, un placer. Nos vemos por ahí. Yo… me voy pa mi casa.

Y así fue nuestra despedida.

Vargas, cansado, agotado tras un día de trabajo duro, pero honesto, huyó de mis ojos. Su silueta se fue alejando mientras arrastraba su carrito, con desgano, como si fuera un bate de béisbol. Así, a pasito lento, hasta que finalmente se volvió un punto en el horizonte de Homestead.

se va arrastrando el carrito con una mano

Siro Cuartel

Written by Siro Cuartel

Siro Cuartel

Periodista graduado en la FCOM en la Habana y con varios doctorados en USA e Inglaterra. Ha ofrecido conferencias en más de 80 paises acerca de la importancia del humor en el periodismo diario. 45 años de edad, en estos momentos tras su más último divorcio se encuentra viviendo en unos trailers que quedan por Allapatah, en el NW de Miami. Cualquier donación es bien recibida.

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