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Carta a El Lumpen o “Yuma es ataja´o por Irma en ciudad maravilla”

En ella un colaborador relata las peripecias de un yuma en la La Habana, mientras pasaba irma

Mi bien ponderado socio Siro:

Perdona compadre, por el tiempo fuera del área de cobertura. Pero tuve que dar un brinquito al lugar de “la cosa”. ¡Ya tú sabes! Y allá la única cobertura que nos va quedando es la sanidad y la educación, a pesar de la pincha que está haciendo tu amigo Abdel “la esencia”.

Aprovecho pa´ contarte las aventuras por el país de la Siguaraya, porque como hace rato no puedes ir, te veo un poco desactualizado, puesto pa´ los mismos temas, que si la Dayi, que si Osmany García, Chocolate, Yomil y El Dany, etc. Na´, que me está dando por pensar que te está gustando el reggaetón, y tú sabes que eso es “peccata minuta” en nuestro piquete de FCOM de los años. Por cierto, me encontré al “cangrejo”, dando lo mejor de sí, en el Salón Rojo.

Coño Siro, pero, ¡qué manera de acordarme de ti desde el aterrizaje! Yo había salido huyendo de la situation en la vieja Europa, que anda en candela con la amenaza Yihadista y la alerta cuatro, y na´ más llego a La Habana y me agarran todos los ciclones juntos. Por eso, mis aventuras preferidas desde chama, ¿te acuerdas?, eran esas de los Pequeños Fugitivos. De ahí que Cacha me bautizara cariñosamente como Malvino Fortuna. Con sinceridad, este viaje no era de pincha ni cogedera de lucha, era para relajar, y de paso llevar a un amigo a conocer las bondades de nuestra tierra. Vaya, esas pequeñas cosas que a pesar de todo, nos siguen enorgulleciendo de ser cubanos, como decía mi tan admirada Soledad Delgado.

El primer shock fue el aeropuerto. A mi socio que es calvo y poco pinchador, ¡de momento le entró una alegría en el cuerpo! Cuando me viro, había hecho tres veces la cola para pasar los controles de seguridad. Es que le llamó mucho la atención el diseño de los uniformes de las muchachitas de la Aduana. Cada uno, hecho, a la justa medida de sus formas. Daba gusto perder una hora esperando ahí las maletas, en un entorno tan florido. Menos mal, que en Cuba no tenemos terrorismo, porque si las oficiales tuvieran que ponerse a correr, no había costura de saya que aguantara.

Pero la mejor parte fue cuando le abrieron la maleta pa´ sacarle unos walkies talkie que llevaba de regalo para los jimaguas. Tú sabes cómo son los yumas, que les gusta llegar al barrio bien acompañados de alguna “Paco”, para entrar bien por el canal. Pero, ¡qué va mijo!, a pesar que eran plásticos y tenían alcance de unos metros, los tuvo que dejar, por el cartelito de Motorola, no fuera a ser que estuvieran relacionados con la sordera de los funcionarios de la cuasi ya no embajada que se inundó en el malecón.

Y yo, que me tenía supercalladito lo del viaje. Pero el cubano huele a kilómetros la sangre foránea. Afuera estaba la comisión de embullo de todo el familión y hasta gente del barrio con cartel incluido, pero no para esperarme a mí, sino para recibir al yuma. Según ellos, se enteraron por una interferencia casual cuando hablábamos por IMO la semana anterior desde el parque de Línea y M.
Y para entrar en el pollo del “arroz con suerte”, mi hermano, apenas instalándonos en un apartamentico del Vedado que gestioné en Cubísima, y nos cogió el Irma sala´o ese. ¡Qué clase ´e bicho, compadre! ¿Quién manda a Jacob Forever, a invocarlo provocativamente, con eso de “Hasta que se seque el malecón”? La ciudad maravilla quedó bañada por sus aguas, hasta la mismísima Línea. Y Rubiera que andaba disfrutando por México de su tan merecida jubilación. Lo supe por una foto que una colega allí, me pasó, de esas que cambiaron el puesto de mando de la ropa de Ecuador para Cancún, a partir de que Correa se paró en sus 13, y dijo “Bye Bye Lulú”, y por si acaso: chirrín chirrán.

¡Pero de verdad que tenemos un pueblo que le zumba el mango! La gente un poco preocupada con el bateador emergente designado en el Instituto de Meteorología, y nada más habla R., el caballote, y es como distribuir alprazolam en vena por los CDR. To´l mundo relaja´o y confia´o. Espérate, ¿eso no era un tema del famoso fundador honorífico de la versión cubana de LA VOZ, que ahora le imita el pelo a Alberto Herrero? Coño, disculpa acere, tú sabes que a veces me disgrego como el agüita de las lentejas flotantes aquellas de la Lenin. Volviendo al Rubi: el mejor premio Espacio a un comunicador, que ha dado la ACCS. La mala noticia es que estos días anda molesto, porque le volvieron a enganchar de modo excepcional, el permiso de salida, para que no se haga el guilla´o, que él tiene que estar, siempre localizable.

Y ahí es donde la cosa se puso mala. Fíjate que los médicos de la familia de la zona de Cojímar, Malecón y Santa Fe, están en huelga porque no hay medicamentos en la farmacia para combatir la enfermedad del “incredulismo”. Bueno, ni pa´ esa ni pa´ ninguna. La gente en lo único que cree es en los orishas. Es que nos han insistido tanto con eso de dudar de los relatos discursivos de la neoglobalización…!!! No importó la cantidad de veces que Cristina y Lázaro Manuel, sin dormir los pobres como cuatro días, alertaran que iba a entrar el mar. Nuestro pueblo de Centro Habana, tranquilo y generoso, preparándose al ritmo del exitazo de Fonsi. Y es ahí donde con la misma parsimonia, los veías nadando por el Tángana con los pies, porque en las manos llevaban cuatro rifles “salvados” de la inundación pa´ dar muerte a las penas.

Pero los cubanos somos así, gente chévere, buena onda, que en los peores momentos regalamos una bella sonrisa, porque aún nos queda el odontólogo gratis, y no te olvides del lema nacional: “lo que te den, siempre cógelo, y si es posible, exhíbelo”. Pasamos por el antiguo Habana Hilton y ahora Irma le cambió el nombre: del cartel na´ más quedó: ana bre. Y mi invitado casi alucina cuando vio al gerente de Galerías Paseo, codo a codo con sus trabajadores, tratando de sacar de la marejada, los electrodomésticos del almacén de los bajos, que justo no se evacuó, para hacer servicio comunitario cuando los vecinos perdieran sus propiedades.

¡Eso me recuerda tanto a mi abuelo! Yo deprimido cuando desaparecían los materiales del barrio, para reparar el policlínico, y él contento por el embellecimiento de las fachadas de los portales. En definitiva, como decía en la reunión del núcleo zonal: “es el mismo cemento y la misma pintura, puestos en manos del pueblo”.

En el próximo encuentro organizado por Edmundo García, voy a elevar una propuesta de mi socio el extranjero: habilitar como nuevo renglón exportable, un pack de asesoramiento para tiempos de huracanes, con los dos Lázaros incluidos (Mercedes y Expósito). Está bueno ya que si el níquel, los servicios médicos, ni mucho menos el turismo. Después de los últimos eventos climatológicos, todo el Caribe (o sea, lo que quedó de él) y hasta los gringos, tienen que decirnos “Usted”.

Pero si te soy sincero, lo que más me impresionó de este cicloncito, fue la permanente voluntad de superación de nuestra prensa, para mostrar las “pequeñas afectaciones” sufridas. Mira, que eso del doctorado en Zoología que está haciendo Julio Acanda, merece un reconocimiento. Tú sabes lo que es, acabado de pasar el animal, con tres cuartos del país hecho polvo, dedicar su reportaje del noticiero estelar, a los infelices animalitos salvados de la catástrofe por un vecino en el malecón. Y después dicen por ahí, que los latinos somos poco civilizados con estos temas de la conciencia ecológica.

Siro, acere, tengo en mis manos la crème de la crème. ¡Si tú ves qué fotos hizo mi socio de la recuperación! Cuando le expliqué qué era la libreta de abastecimiento, me preguntó si por esa vía se asigna ropa verde a toda la ciudadanía. Como le dije que no, casi se echa a llorar por los vecinos, tan afectados por sus pérdidas, que no tuvieron tiempo de salir a echar una mano a los destacamentos de compañeros de uniforme, que pasaban con sus camiones a recoger los desechos. Eso sí, aquello parecía la vía láctea, ¡qué manera de pasar charreteras con estrellitas! Y ahí te preguntas: ¿y dónde estaba nuestra amiguita psicóloga y sus compañeros de la vanguardia juvenil? Ahhh, inmiscuidos claro está, en la lucha, pero no en la de la recuperación, sino en la del tubo metálico para el Festival de Sochi.

Cuando llegó la luz a la semana, las calles vacías, pero una clase de cola en las farmacias, que me asomé a averiguar si ya había acabado de madurar el asunto de Venezuela. Porque eso sí, sus estanterías están vacías, pero nuestras dependientas son personas muy bien informadas, todas con sus pulseritas de cofa y su dientecito de oro, tan arregladitas… A todo el que pasa le ofrecen una argumentación contundente sobre los precios del petróleo y la escasez de materia prima que atraviesa el emporio de BioCubaFarma. Solo les quedaba lo de FAR, porque los medicamentos están allí, far away, con el MACIA que se llevó Irmita, la niña. Igual, son tan dulces, que hasta te dan el contacto del que tiene el clave de NOVATEC en el barrio.

Y como siempre, mi socio, la gente de Oriente nos lleva la delantera en iniciativas innovadoras y solidarias. Ya no se entregarán más tejas de fibro a anteriores damnificados de huracanes. Ahora lo que toca es desmontarlas y evacuarlas junto al resto de los equipos hogareños, para volverlas a aprovechar. Eso sí que es “pensamiento sostenible”. Los vecinos de 3ra, por el malecón, sí que estaban contentos. ¡Parecían tiempos de carnaval! Gracias a Irma tuvieron de estreno varias semanas de kioskos de gastronomía estatal a precios realmente populares. Viejooooo!!!! Qué manera de ahorrar comidaaaa y sobre todo, piticlines!

Y así entre ciclones se nos fue el tiempo. Por suerte, María no pasó cerca. Ya sabía yo que las muchachas con ese nombre, como mi primera mujer, son un peligro absoluto. Y pese a los contratiempos, yo con cara alegre, porque tenía que ser un buen anfitrión. Pero los turistas son gente linda, inocente, que se deja impresionar por cosas simples y hermosas, y ¡te hacen cada pregunta! Cuando apreció la escasez de carne, no sabía qué responderle. Le tuve que decir que la causa era la proliferación en masa de personas vestidas de blanco, y pa´ que entendiera, llevarlo a un toque de violín de la cuadra donde se pidieron bastantes animales de cuatro patas. De todas maneras se quedó esperanzado, porque no sabe para los cubanos, pero por lo menos para los turistas, vio buena oferta de harina y yerba molida, en varias esquinas de La Habana Vieja.

Coño, Siro, tú sabes que toda la vida he sido un defensor acérrimo de la producción nacional. ¡Y qué mal quedé, con la clase de fama que le había dado a la Cristal y la Bucanero! Terminé consolando al tipo con una Bruja fría, porque rechazó la Heineken que le pude resolver, porque estaba caliente. Pero la verdad, a él, eso de la cerveza, ni fu ni fa. Dice que con agua y papel sanitario él resolvía los problemas de todos sus viajes. Pero ese era el rollo: desaparición en masa de ambos productos. El agua, la tenían los particulares, que levantaron un altar en El Rincón, pa´ ver si la letra del 2018, acaba´e traer el mercado mayorista. Na´, que es más fácil encontrar un oasis en el Sahara que agua embotellada en un recinto estatal habanero. Ves, eso sí es un defecto de los cubanos, el acaparamiento, y después criticamos a la gente en Miami por desabastecer todas las gasolineras.

¡Pero lo del papel sanitario si es una anécdota bella! Su crisis la han originado las personas jubiladas que limpian, o mejor, que cuidan los baños (eso de limpiar era antes), que lo ahorran tanto, que te sale más a cuenta resolver tu problema con el billetico que les vas a dejar.
Pero había que despejar acere, y fui echando de La Habana. ¡Qué ricas las piñas coladas en el mirador de Bacunayagua! Por cinco cuc te la sirven en la piña y todo, y detrás viene el camarero como buen ciudadano consciente y ahorrativo, hijo del período especial, y le sirve la piñita, en el mismo envase embarrado de tus fluidos, al próximo turista de la cola.

Como la cayería norte desapareció del mapa, nos ubicaron en un modesto hotel de Varadero, de esos que son 100% capital nacional Cubanacán. Ay, chico, y me fui contento: fue el mejor campismo popular que visité en mi vida, más lindo que El Abra en sus tiempos de gloria. Eso sí: la piscina un poco más verde que la de Las Caletas.

Y con tristeza vimos la playa hecha un total descampado, sin ni una sooooola sombrillita. Con todo y eso, en Varadero se me quedó varado el bolsillo. Todo al miiiiiismo precio de cualquier capital europea, pero que conste, más barato que en La Habana. Pero lo más conmovedor son los cráteres de los techos de los hoteles nuevos del final de la península. Vas ahí, en el segundo piso de tu bus turístico, que está hace rato en edad de jubilación, y ves lo que parece el efecto de una bomba atómica. Ahí es cuando te preguntas, quién está más pira´o, si los funcionarios cubanos, o los inversionistas extranjeros que aprueban cubiertas ligeras en el sistema hotelero de la costa norte. De todas maneras, tengo esperanzas. Ya Marrero aseguró que para la segunda quincena de noviembre, con la alta, se reabrirán los cayos. No sé si solo el pedraplén, o los hoteles en condiciones, pero tú sabes, mi hermano, que para nosotros, lo fundamental es cumplir la meta en la fecha prevista. Ese es un principio de la dignidad nacional. Lo demás lo vamos viendo por el camino.

Como premio de consolación, halé al yuma por una oreja y me lo llevé echando pa´ Viñales. Y llegué a la conclusión, mi hermano, de que a Varadero le pasó con Viñales, después de Irma, lo mismo que a Samuel Formell y los Van Van, con Alexander Abreu y Havana d´Primera. Tú, que siempre has sido buen timbero, sé que me copias la seña.

Coño, compadre, y qué felicidad en el punto WiFi del Mónaco. Hay ofertas de 2 x1. Pagas 2 tarjetas de 1.50 fulas, y te dan una. Pero no sabes el gusto que da, conectarse a las redes, rodeado de gente linda y sociable, que grita porque la llamada no se oye, y tu pariente termina escuchando lo que dice el otro y no tú. Los países desarrollados no saben lo que se pierden. De implantar este sistema, se llevarían a la quiebra a Meetic, Badoo, Tinder, y todos esos inventos tecnológicos para buscar pareja. Engendros maquiavélicos que no llegan ni a los talones del contacto cara a cara, antesala de un orgasmo como Dios manda.

Y lo otro: tenemos que estar orgullosos de la decoración interior de nuestros taxis. Los taxímetros son objetos museables, para estar a la moda con los almendrones, y gracias a la inteligencia artificial, su función ha sido sustituida con toda eficiencia, por la mente de nuestros gentiles boteros.
Y claro, después mi socio me hace caer, cuando me dice que los únicos yumas que quedaron en Cuba después de Irma, fueron él, tres locos en bicicleta haciendo fotos, el Zica y el Chikungunya. Al final Siro, hay que aprender cada día de la gente que nos rodea, y si es de los que no nos rodean mejor, porque tienen experiencias diferentes, muy enriquecedoras. Según el calvo, alucinó con el verbo que tenemos los cubanos para envolver a cualquiera. Convertimos las jabas con m……. en fecalismo al aire libre, la inevitabilidad de los derrumbes, en edificios en estática milagrosa, la carencia económica, en hacer más con menos, la carga doble de la mujer en el trabajo y el hogar, en emancipación, etc., etc., etc.

Y mira chico, para cerrar por capacidad, mi socio, que había oído a Iroel, en el nuevo hit de la TV nacional, La pupila asombrada, me pide conseguir las obras completas de Martí. ¡Ño! Ahí sí me mató, me la puso en China… , con todas las bibliotecas cerradas… Ahhhhh, pero siempre hay una lucecita en el camino. Se me ocurrió llamar a Elaine y me puso al habla con Yino y ¿qué crees?: ya estaban listas para salir en el paquete de la siguiente semana. ¡Qué maravilla! Eso sí es una defensa auténtica de la cultura nacional.

Y con tristeza partimos de regreso a la madre Patria. El yuma nostálgico por el final de las vacaciones, sobre todo extrañando el largo de los uniformes de las enfermeras y el pan de la bodega, que es igualitiiiiico –según me cuenta- al del pueblo de infancia de sus padres. Y yo, Malvino Fortuna, regreso a mi vida cotidiana, y me encuentro tronco e´candela con el asunto ese de la independencia catalana. A los yumas les comen el coco por falta de cultura política, pero tú sabes que de eso nosotros sí que tenemos pa´ repartir sin tacañería. Llegué a una conclusión y lo digo por si acaso: a mí, ni españoles, ni catalanes. Soy emigrante y me voy con los que primero me den la ciudadanía, que tú sabes que el pasaporte cubano no solo no camina, sino que ya ni gatea.
No te pierdas, acere. Como diría la hija de mi célebre amigo Doimeadiós en su último estreno en el Brecht: “Bajo lluvia, sol y sereno: ¡Nos conectaremos!”.

Un abrazo, compadre.
Tu hermano,
M.F.

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Written by Siro Cuartel

Siro Cuartel

Siro Cuartel

Periodista graduado en la FCOM en la Habana y con varios doctorados en USA e Inglaterra. Ha ofrecido conferencias en más de 80 paises acerca de la importancia del humor en el periodismo diario. 45 años de edad, en estos momentos tras su más último divorcio se encuentra viviendo en unos trailers que quedan por Allapatah, en el NW de Miami. Cualquier donación es bien recibida.

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