Julita Osendi: “Tampoco conseguí entradas para ver a Plácido Domingo”

2

Osendi fue dejada fuera del Latinoamericano cuando el juego entre Cuba y los Tampa Rays, y tenía esperanzas de conseguir entrada para escuchar a Plácido Domingo en el Gran Teatro de la Habana.

Julita regreso a casa cabizbaja y apesumbrada, luego de no conseguir entradas para ver a Plácido Domingo
Julita regreso a casa cabizbaja y apesadumbrada, luego de no conseguir entradas para ver a Plácido Domingo

En una pieza se quedó la estelar comentarista y locutora deportiva cubana Julita Osendi, cuando en el día de ayer se dirigió hacia el Gran Teatro de la Habana para adquirir un par de entradas con el objetivo de disfrutar del concierto que ofrecerá el próximo sábado el tenor Plácido Domingo.

La taquillera del teatro le dijo a Julita que ya todo estaba vendido, o mejor dicho había sido asignado.

–  “¿No te queda nada?, le preguntó Julita.

–  “Que no, que no”, le respondió la taquillera.

Julita insistió.

–  “¿Nada, nada, nada, nada?”

–  “¡Que no, que no!”, volvió a decir la señora de la taquilla. Sold out.

–  “No, yo soy Julita, Julita Osendi, la que se metía en el dugout de los Industriales. ¿Ya recuerdas?”

–  “Sí, sí, yo sé quién tú eres, pero te digo: aquí no queda nada.”

Entonces Julita tuvo que marchar cabizbaja hacia el Cerro.

Julita posteriormente confirmó a DDR que según supo al llegar a la cuadra, ya esas entradas habían sido dadas, y que en la Circunscripción había llegado una, pero le fue otorgada a Antonio Eduardo Becali Ramos, el Presidente del INDER.

Yo se lo dije – comentó a este redactor Rodolfo García, el estelar locutorazo deportivo cubano -, que no se retirara, que cuando se retirara todo cambiaría, pero ella no me hizo caso. Ni siquiera yo cogí entrada ahora para lo de Plácido, pero bueno yo me conseguí esto,” dijo Rodolfo al tiempo que mostraba un libro de poemas de Diego Gabriel de la Concepción Valdés, el poeta cubano injustamente acusado y ejecutado en los hechos conocidos como “La Conspiración de la Escalera”.

Este domingo me siento en la escalera del edificio, y me lo leo plácidamente. Abuelaaaaaaaaaaaaaaaa,” comentó entre risas Rodolfo.

Commentarios

Commentarios

2 Comentarios

Comments are closed.