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¿A qué fue Rosita a Cuba? ¿A mearse en los ajustes de Curbelo?

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Si alguien me preguntara a mí, a un tipo con el coco liso como yo, qué es lo que está pasando en Cuba? Entonces yo le respondería: eso es la “despingazón asere”, no encontrando una mejor expresión para definir el asunto. Y créanme que la expresión encierra un sentimiento nacional y universal. En la Cuba política de hoy se está produciendo un desbarajuste que llevará, sin que a nadie le quepa la menor duda, al traste con todos los postulados anteriores y con todas las posiciones partidistas y disidentes de dentro y de fuera.

Han transcurrido menos de cinco años desde que los primeros cambios, con respiro de libertades se anunciaran en el país y miren como está la cosa. Ya por Cuba ha pasado hasta Sandokan, y como si fuera poco, el Papa no se quiere quedar fuera y lo que terminará por ponerle la tapa al pomo será la visita de Obama.

Entonces ¿cómo quedarían los disidentes? Y no me refiero a esos cuatro gatos de dentro de la isla que no pueden viajar, sino a los disidentes que viajan, a los que entran y salen, a los que hablan de represión pero ya en la aduana tiene hasta amistades que los ayudan con el temita del sobrepeso.

Nada es igual, todo a cambiado. Un senador republicano de apellido Curbelo, dice que hay que ponerse para la Ley de Ajuste Cubano porque el hombre se ha dado cuenta, que la mayoría de los cubanos que se acogen a la ley, no son ni políticos, ni disidentes, ni exiliados, y lo peor, regresan a la isla transcurrido el tiempo establecido para recibir todos los beneficios de la Yuma, y no perder sus derechos del otro lado. En fin, Curbelito o descubrió el agua tibia o estaba tirando curvas hasta hoy.

Sin abandonar este interesante asunto: ya Rosita está en Cuba, en su casa en la Habana. Se trata de Rosa María Payá la hija del difunto Oswaldo Payá, de quien guardo el grato recuerdo de un opositor honesto.

Pero en fin, Rosita dijo que regresaba para ponerle una flor en la tumba a su padre, algo que bien puede ser cierto, pero no es toda la verdad. Rosita podía haberle puesto la flor, un año antes o uno después, pero de haberlo hecho un año después, perdía Rosita su casita.

Como ven, aquí todos estamos jugando con lo mismo, estamos jugando con las cadenas de los monos de ambas orillas, pero no con los monos, mientras que ellos, los monos, se dan  la mano y el orín de Rosita cae precipitadamente en los ajustes de Curbelo.

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Paquito el Militante es un fiel defensor de la "robolusión" que uso este medio para desahogarme y escribir todo lo que no puedo decir en mi columna semanal del Granma titulada: "En Marcha con el Coma-andante"

One Comment

  1. Lo vergonzoso es que uno pierda la residencia después de dos años, pero más aun que uno pierda hasta la casa, que es la posesión más elemental que un ser humano pueda tener. O sea, en cCuba no somos dueños ni de nuestro propio espacio vital.

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